Yo no sé, qué tendrá este bonito supermercado, que podemos analizarlo detenidamente que nos hartamos de sacar casualidades que se dan en todos y cada uno de ellos.
El caso es que vivas donde vivas, vayas donde vayas, siempre vas a estar cerca de uno de estos grandes supermercados de confianza, en el que los trabajadores son modélicos. Tanto, que puedo afirmar que algunos demasiado. Esto viene no porque lo diga yo, sino porque pasa. El otro día estaba allí en la caja para pagar dos barras de pan, y habían tres personas delante. Pues el dependiente fue, persona por persona: "Son diecinueve euros con treinta y siete céntimos........Me da usted veinte euros........Las vueltas son sesenta y tres céntimos.....Gracias".....¡Ni un robot, macho! Lo repitió con cada uno de los que estábamos allí. Me quedé tan estupefacto que no miré ni lo le di, y daba muchísima vergüenza estar ahí delante de ese hombre-maquina....machine-man....frente a la caja, de verdad, lo pasé muy mal.
Pero volviendo seis líneas hacia arriba, una las cosas que sacan de quicio son las colas para pagar. Digno de mención lo cagaprisas que puede llegar a ser la gente. Ya pudes llevar tú, tres barras de pan, un yoghurt y unas rodajas de pescado, que se te van a colocar detrás esas dos "jovenzuelas" de más de setenta años, cuchicheando entre ellas y sin decirte nada a ti: "....si este chico no fuera un maleducado y nos dejara pasar antes....." Pero vamos a ver señora....todos tenemos prisa, aunque entiendo que usted pueda tener más porque tiene la incertidumbre de saber si llegará con vida a casa, pero qué culpa tendremos de no saber a quién tenemos detrás!, y si usted muy educada nos dijera: "perdona, ¿podríamos pasar antes que llevamos un pelín de prisa?" y yo encantado lo haría....pero no, es mejor cuchichearlo entre coleguillas.....ay Señor!
Otra cosa ya no sólo del Mercadona, es los detectores de la puerta, que siempre pitan cuando entras o sales tú, y nunca llevas nada....y al que lleva no lo paran....todo ello mientras todo el supermercado te echa una mirada de: "...mira el ladrón este..." Qué presión puedes llegar a tener en un momento! Sientes los testículos y/o ovarios en tu garganta incrustándose y notas como te pones más rojo que un tomate de pera, de los que puedes comprar dentro.
El tema de los baños es una odisea. Siempre que vas ocupado....siempre, no falla. Es la Ley de Murphy. Yo creo que tienen a una persona que entra sólamente para hacer que los demás se aguanten....y sinceramente pienso que esa persona es siempre a la que requieren cuando oyes: "Din Don Din....Atención, Señorita Eugenia acuda a línea de caja, a caja uno. Gracias". Con la mirada buscas en la línea de cajas y siempre, pero siempre....el uno está justo en la otra punta de las cajas. Buscas también cuál de las cajeras ha sido la que ha llamado por teléfono, pero no sabes quién ha sido. Parece una operación secreta de la NASA, porque nunca he visto tampoco a la Señorita Eugenia aparecer en su puesto, supongo que porque será la que está ocupando el baño que quieres usar, pero bueno, no podemos hacer nada.
Por tanto, tengan cuidado, el Mercadona es uno de los lugares más increíbles, porque te pudes encontrar de todo, chicos preparando botellones, ancianas que casi no pueden andar, madres tirando de sus niños pequeños, cajeras pagando sus compras...¿?.... y un largo etcétera de gente extravagante que no podrías encontrar en otro sitio.....pero siempre, con el soniquete de: "Merecadonaaa, Mercadonaaa......Mercadona les anuncia que en la sección de carnicería tenemos la paletilla ibérica a quince euros el kilo. Gracias".
Un saludo! Miguel Ángel
martes, 14 de diciembre de 2010
lunes, 13 de diciembre de 2010
Una de helados
Comienzo mi andadura en el blog con un tema del que puedo decir bastantes cosas, ya que por suerte o por desgracia, he sido camarero durante varios veranos en una heladería. Quien haya trabajado de camarero sabe que tiene puntazos en los que no sabes qué hacer, si matar al cliente, estrangulándolo lentamente, o directamente irte a tu casa a llorar.
El caso es que hay gente que pasa de ti como si fueses una farola, ahi puesta en medio de la terracita. Tal y como van viniendo a sentarse, ya sabes si esa mesa va a ser puteante o no...pero aun sabiendo que sí lo son, vas con una sonrisa y te acercas mientras están hablando: "... los coches, porque yo con los cinco que tengo en el garaje no me da para más y...". "Encima restregando", piensas mientras como ya he dicho con una sonrisa, les dices: "Muy buenas tardes! Qué tal? Cómo van? Díganme, qué desean?"...y los hombres sin mirarte...."la verdad es que el Mercedes rojo lo uso poco porque...". Después de pasar unos instantes mortales en los que no te miran y tú piensas que te vas a ir sin más, y que los atienda su tía, por no decir otra cosa, se dan milagrosamente cuenta de tu presencia, te miran un momento y sin saludar siquiera dicen: "Yo quiero un helado." ......En ese momento y después de decir aquella genialidad, el hombre se gira y sigue hablando con su compañero animosamente, mientras tu ánimo se retuerce en el suelo de dolor.... "Disculpe caballero, un helado...cómo? cómo lo quiere?..." y, volviéndose otra vez de mala gana, te contesta: "....pues yo que sé, normalito, no?..." y se vuelve a girar.....
Conviene saber que en mi heladería tendría unos 80 sabores distintos, con 5 tamaños de tarrina, 3 tamaños de cucurucho y tulipas y cortes y copas de halado de todas las clases y colores. He ahí la cuestión. Volviendo a lo de antes, le preguntas muy educadamente: "Caballero lo quiere en tarrina o en cucurucho? Pequeño, mediano o grande...." El señor se vuelve otra vez y te suelta: "Sí, eso, de tarrina mediana...." Y aquí sigues de pie al lado suyo y te armas de valor y le vuelves a preguntar: "Pero caballero, de qué sabor lo quiere?" y ya deja la conversación para pasar a mirarte fijamente y te dice: "De qué tienes?".......Para que luego digan que los camareros no aguantan eh? Bueno, pues tras esa.....eso....lo que te acaba de soltar le dices: "A ver, hay 80 sabores distintos, si quiere le traigo la carta y los ve"....y contesta: "Bueno pero así que esté bueno....dimelo tú....qué tienes?"..............Ahí te planteas meterle por el gaznate un helado de regaliz (helado negro como el carbón), con nube (golosina, de color rosa), pitufo (de color azul) y after-eight (menta con chocolate, de color verde pistacho) y que le entre un coma etílico de caballo por semejante tocamiento de narices......pero no, sigues con la moral arriba y le aconsejas: "Pues la vainilla con nueces caramelizadas está muy bien."......y para terminar, el tío te suelta: "No, no me gusta la vainilla.....anda pónmelo de fresa." ..........Pero cómo se puede ser así?...
Otro tema que me llegó al alma, es el tema de las sillas. En mi heladería hay unas 42 mesas, con sus respectivas 4 sillas. Vale. Pues hay gente tan sumamente retorcida, que te dice, justo en el momento en el que estás atendiendo a 5 mesas, la terraza está a reventar, no puedes ni pasar con la bandeja, etc: "Oye, no tendrás una sillita por ahí?"....y muy educadamente le contestas: "Lo siento Señora, estoy ahora mismo hasta arriba y en la terraza parece que no hay ninguna libre..." y con las mismas te dice: "Ya claro, no tienes libre fuera o no las quieres sacar...." y se va berreando a su marido..... Pero vamos a ver, no entienden que somos unos mandados? No es tan difícil. No sabemos si hay sillas dentro. Únicamente sabemos las que hay fuera y ni eso..... Pero bueno, los camareros están para eso, para descargar la mala leche guardada durante años.
Continuaré las anécdotas de los helados en una entrada futura, un saludo muy grande!
El caso es que hay gente que pasa de ti como si fueses una farola, ahi puesta en medio de la terracita. Tal y como van viniendo a sentarse, ya sabes si esa mesa va a ser puteante o no...pero aun sabiendo que sí lo son, vas con una sonrisa y te acercas mientras están hablando: "... los coches, porque yo con los cinco que tengo en el garaje no me da para más y...". "Encima restregando", piensas mientras como ya he dicho con una sonrisa, les dices: "Muy buenas tardes! Qué tal? Cómo van? Díganme, qué desean?"...y los hombres sin mirarte...."la verdad es que el Mercedes rojo lo uso poco porque...". Después de pasar unos instantes mortales en los que no te miran y tú piensas que te vas a ir sin más, y que los atienda su tía, por no decir otra cosa, se dan milagrosamente cuenta de tu presencia, te miran un momento y sin saludar siquiera dicen: "Yo quiero un helado." ......En ese momento y después de decir aquella genialidad, el hombre se gira y sigue hablando con su compañero animosamente, mientras tu ánimo se retuerce en el suelo de dolor.... "Disculpe caballero, un helado...cómo? cómo lo quiere?..." y, volviéndose otra vez de mala gana, te contesta: "....pues yo que sé, normalito, no?..." y se vuelve a girar.....
Conviene saber que en mi heladería tendría unos 80 sabores distintos, con 5 tamaños de tarrina, 3 tamaños de cucurucho y tulipas y cortes y copas de halado de todas las clases y colores. He ahí la cuestión. Volviendo a lo de antes, le preguntas muy educadamente: "Caballero lo quiere en tarrina o en cucurucho? Pequeño, mediano o grande...." El señor se vuelve otra vez y te suelta: "Sí, eso, de tarrina mediana...." Y aquí sigues de pie al lado suyo y te armas de valor y le vuelves a preguntar: "Pero caballero, de qué sabor lo quiere?" y ya deja la conversación para pasar a mirarte fijamente y te dice: "De qué tienes?".......Para que luego digan que los camareros no aguantan eh? Bueno, pues tras esa.....eso....lo que te acaba de soltar le dices: "A ver, hay 80 sabores distintos, si quiere le traigo la carta y los ve"....y contesta: "Bueno pero así que esté bueno....dimelo tú....qué tienes?"..............Ahí te planteas meterle por el gaznate un helado de regaliz (helado negro como el carbón), con nube (golosina, de color rosa), pitufo (de color azul) y after-eight (menta con chocolate, de color verde pistacho) y que le entre un coma etílico de caballo por semejante tocamiento de narices......pero no, sigues con la moral arriba y le aconsejas: "Pues la vainilla con nueces caramelizadas está muy bien."......y para terminar, el tío te suelta: "No, no me gusta la vainilla.....anda pónmelo de fresa." ..........Pero cómo se puede ser así?...
Otro tema que me llegó al alma, es el tema de las sillas. En mi heladería hay unas 42 mesas, con sus respectivas 4 sillas. Vale. Pues hay gente tan sumamente retorcida, que te dice, justo en el momento en el que estás atendiendo a 5 mesas, la terraza está a reventar, no puedes ni pasar con la bandeja, etc: "Oye, no tendrás una sillita por ahí?"....y muy educadamente le contestas: "Lo siento Señora, estoy ahora mismo hasta arriba y en la terraza parece que no hay ninguna libre..." y con las mismas te dice: "Ya claro, no tienes libre fuera o no las quieres sacar...." y se va berreando a su marido..... Pero vamos a ver, no entienden que somos unos mandados? No es tan difícil. No sabemos si hay sillas dentro. Únicamente sabemos las que hay fuera y ni eso..... Pero bueno, los camareros están para eso, para descargar la mala leche guardada durante años.
Continuaré las anécdotas de los helados en una entrada futura, un saludo muy grande!
Bienvenidos
Espero que este blog dure y consiga lo que quiero conseguir de mis lectores y lectoras: que se rían. Las entradas que voy a escribir irán a base de inspiración, pero todas están basadas en hechos reales y cotidianos que nos sacan de quicio y nos hacen reír por no llorar. Espero que os guste. Un saludo muy grande. Miguel Ángel
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