martes, 1 de marzo de 2011

¿Estudiar?



Acabamos de pasar una época de estudio bastante importante: los exámenes de febrero. Qué cosas, todos ajetreados, estudiando para arriba, para abajo, sin descanso... otros de fiesta y más contentos que unas pascuas, pero bueno, eso no es de lo que voy a hablar hoy. Hoy vamos a hablar de unos lugares, unos sitios en los que hemos pasado semanas muy duras en nuestras vidas... esos sitios en los que el: "shhh" es una Ley Inquebrantable: las Bibliotecas.

Éstos exámenes por desgracia, o por suerte, según se mire, me he visto obligado a estar en bastantes lugares de ese estilo y, aunque ya tenía una ligera idea, siempre te encuentras a casi las mismas personas en ellas. Lo primero es la vergüenza que pasas cuando hay una sala cerrada y quieres pasar pero no hay ni un sitio libre. En el momento que abres la puerta, automáticamente, treinta cabezas se giran de golpe a mirarte, mientras tú, todo lo rápido que puedes, escudriñas por toda la sala buscando ese hueco que te permita dejar de ser observado... pero no, no hay, por lo que, más colorado que un tomate, te das la vuelta mientras la gente sigue mirándote como diciendo: "¿Adónde ibaas?¿Qué crees, que ibas a tener sitio?"......pero eso no es lo peor.

Después de muchas vueltas, por fin encuentras un lugar en el que depositar tus cosas y sentarte para comenzar a estudiar. Empiezas a escuchar toda una sinfonía de aclaraciones de garganta..."jum".....toses....."tjo, tjo"......estornudos...."atchís".........y sobre todo absorciones de mocos impresionantes que se incrustarán en el cerebro de manera irremediable. Es algo extraordinario.

Y eso es provocado por un efecto que pasa siempre que vamos a las bibliotecas: siempre nos empieza a picar la nariz, empezamos a moquear y comienza a ser algo realmente molesto. Nunca en esos momentos difíciles está nuestro amigo, el Paquete de Pañuelos, a nuestro lado. Ya puedes llevar un paquete durante toda la semana que tienes que tirar del pañuelo que llevas desde las 11 de la mañana en el bolsillo, que es de todo menos un pañuelo.

Aparte de todo eso, echamos un vistazo a nuestro alrededor y siempre, y repito absolutamente siempre, te encuentras a las mismas personas: uno sacándose mocos en babia, concentrándose en pillarlo bien; otro que en medio del silencio le suena el móvil y contesta en medio de la sala gritando "¡Dime!" mientras va hacia la puerta; otros dos tortolitos acariciándose la mano y besándose de vez en cuándo; otro grupete que no para de reír, entrándole a uno de ellos la risa floja y sin poder parar; otro que no para de mirar a los que se ríen con cara de asesino en serie; el tonto que enciende el portátil con el sonido a todo volumen... en fin...lugares entrañables estas bibliotecas, en las que puedes llegar a entrar a las 4 de la tarde, estudiarte medio tema y a las 4 y veinte salir a hacer un descanso hasta las 6 y media, y desde las 7 y cuarto otro descanso hasta las 8 y media. Es genial.

Por tanto, pensarlo bien antes de entrar en un sitio como éste, ya que podréis salir bastante tristes porque no os ha cundido el tiempo de estudio, pero aún así, si decidís entrar....por favor.....llevaros un paquete de pañuelos....Un saludo!